viernes, 8 de julio de 2011

CURRÍCULUM OCULTO













Introduzco las palabras "currículum vítae" en el diccionario virtual de la Real Academia de la Lengua y, en primer lugar, aparece con letras verdes el siguiente texto: Loc. lat.; literalmente, 'carrera de la vida'.

Carrera de la vida.

Sin embargo, como casi todos sabemos, la palabra "currículum" está especialmente asociada al conjunto de méritos académicos y experiencia profesional de una persona. Un currículum puede expresar información relativa al estado civil, el número de hijos o las distintas aficiones de una persona pero, de forma harto frecuente, su interpretación se hace en función de sus posibles implicaciones en la productividad laboral: estar casad@, o con hijos, por ejemplo, supone una información útil a la hora de valorar la fuerza negociadora y/o productiva de un asalariado.

La cúpula del neoliberalismo ha ido convirtiendo el currículum vítae en el parámetro visible y fundamental utilizado para reflejar la totalidad de la persona. Una suerte de abreviatura de la personalidad, que constituye el sucedáneo de una caricatura contemporánea del hombre

Somos B pero nos impelen hacia el formato particular de un A.

Hay que trabajar más y mejor, dicen los ínclitos defensores de la modernidad. Yo completaría la apelación de esta forma: Los que tienen trabajo, deben trabajar más y mejor. De esta forma, la vida personal queda reducida a un pequeño módulo donde, de forma estertórea, se aplacan las inevitables tareas de mantenimiento vital: sueño, comida y sexo.

Vida mínima, predecible, sustituible y, por lo tanto, prescindible.

Hombre ISO 9000.

Las salpicaduras de la frustración no conoce fronteras pues cualquier vida acorralada (en el sentido de corral) las genera. El abandono progresivo de la vida personal en aras de la productividad prepara el advenimiento del reino del currículum vítae haciendo, más poderoso y necesario aún, su propio lateral oculto: una inversa forma de SER posible.