miércoles, 7 de noviembre de 2012

MENÚ DE NAVIDAD






PRIMER PLATO


Sopa de remolacha

Ingredientes para dos personas:

- 1/2 litro de agua de nacimiento
- 100 gr. de remolacha
- 2 rebanadas de pan
- Una pizca de sal

Elaboración:
Ponemos el agua de nacimiento a calentar. Cuando el agua esté caliente, pero sin llegar a hervir, echamos la remolacha y sazonamos al gusto. Cocemos a fuego lento durante 20 minutos. Finalizado este tiempo, sacamos la remolacha y la ponemos en un plato aparte. Servimos el caldo sobre dos tazones a los que añadimos las dos rebanadas de pan.



SEGUNDO PLATO


Remolacha sobre lecho de lechuga

Ingredientes para dos personas:

- 100 gr. de remolacha cocida
- Dos hojas de lechuga
- Orégano (opcional)

Elaboración:
Colocamos una hoja de lechuga en cada plato. Dividimos la remolacha, anteriormente cocida, en dos mitades. Colocamos cada trozo de remolacha sobre las hojas de lechuga y servimos. Podemos añadir un poco de orégano sobre la remolacha (opcional)



POSTRE


Higos secos

Ingredientes para dos personas:

- 2 higos secos

Elaboración:
Se colocan los dos higos en un plato llano.



BEBIDA


Agua de nacimiento




...
Reflexión


¿No hemos invertido, pervertido, el sentido de la Navidad?



miércoles, 5 de septiembre de 2012

CIENTÍFICAMENTE DEMOSTRADO









Hoy he desayunado a solas, escuchando de fondo la radio.

Este hecho es cierto; sin embargo, no está científicamente demostrado. Con independencia de lo que en el futuro la ciencia pueda esclarecer, tampoco yo puedo demostrarlo. Ha sido una experiencia personal única, irrepetible, en soledad y, sin embargo, cierta.

Al reducir la realidad a lo demostrable estamos imponiendo unos límites a lo i-limitado. Algo así como transportar un líquido semidenso con un colador muy fino: por más pequeños que sean sus agujeritos, el líquido se escapa. Es un defecto inevitable del método científico. Es una cualidad inmanente de la realidad. El matemático Kurt Gödel, a mediados del siglo XX, lo expresó así:


“En cualquier formalización consistente de las matemáticas que sea lo bastante fuerte para definir el concepto de números naturales, se puede construir una afirmación que ni se puede demostrar ni se puede refutar dentro de ese sistema.”
 K. Gödel



El comentario de fondo radiofónico decía algo así:

"Un estudio científico afirma que los alimentos orgánicos son tan sanos como los otros..."



Francis Bacon, en el S. XVI, aludía a las principales fuentes de error en el conocimiento humano. Una de ellas la denominaba "Idolos de la Tribu": tendencia de las personas a aceptar hipótesis y explicaciones que están más de acuerdo con sus inclinaciones, deseos o intereses; la inclinación natural a desechar o pasar por algo que contradice las propias teorías (y el mismo sentido común diría yo).

La ciencia no es exactamente lo que la Ilustración soñó. Acaece un presente continuo mezcla de realidad y deseo de omnipotencia. Su vigilia, en cambio, emite el descontento que, ya en el pasado siglo, interpretaba los grandes acontecimientos históricos de la humanidad como los estertores de una modernidad que agoniza. Epílogo.
Hay luces, sin duda; pero sus paralelos desarrollan una frenética actividad prostituida y servil, subordinada y, por lo tanto, heterónoma: las hipótesis y la interpretación científicas al servicio del mejor postor. Racionalización.



Tal ha sido mi fortuna en esta tierra, que ahora, viendo que los dados salen siempre en mi favor, me pregunto como Zaratustra: «¿Seré yo un tramposo?»

León Felipe


Sartre denominaba antifinalidad a un tipo de poder que se vuelve contra nosotros de un modo harto irreconocible y Marx, por su parte, denunciaba la necesidad del capital de reconstruir aquella pasividad del tiempo cíclico de antaño, coadyuvado del inestimable elemento institucional de credo fundamentalista.
 
Nadie sube apoyado en la nada. Es necesario tocar fondo para, desde el fondo, emerger. . .

¿Necesitamos producir defectos en el sistema "hombre" a fin de lograr un sistema eficiente de administración y de producción económica? ¿O necesitamos producir hombres enfermos a fin de tener una economía sana?
Creo que esa creciente conciencia de las consecuencias humanas de nuestro tipo de organización social, y de nuestra planificación carente de valores, puede constituir, en verdad, un factor crítico para la supervivencia de nuestra civilización. 
E. Fromm



Otra forma de SER con-ciencia es posible.


jueves, 24 de mayo de 2012

PROPIEDAD Y PRÉSTAMO








Propiedad y préstamo son dos conceptos relacionados con el tema de hoy: la ruptura de hecho, o de derecho, de una relación de pareja en la que hay hijos.


Por defecto, es la madre quien asume la guarda y custodia de los menores. La patria potestad suele ser compartida. Como consecuencia de todo esto, la vivienda habitual, en la que convivían ambos cónyuges, se convierte en el domicilio permanente de los hijos y la madre hasta que, salvo circunstancias, los hijos puedan emanciparse. Puede ocurrir, y ocurre que, un tiempo después de la separación, la madre comience una nueva relación afectiva y su domicilio albergue a un miembro más. La madre recibe una pensión mensual que ayuda a sufragar la manutención de los hijos. El padre, si tiene medios económicos suficientes, comenzará una "nueva vida", en una nueva vivienda, o se mudará temporalmente a la casa de sus padres.

Suele haber un régimen de visitas (un fin de semana cada dos y algún día entre la semana) en la que el padre recoge a sus hijos para estar con ellos. Parte de este tiempo con los hijos es compartido con los abuelos paternos que, indirectamente, también se ven afectados por esta distribución temporal asimétrica.

En el contexto de esta situación, la casuística de cada persona puede ser muy distinta pero destacaría dos sucesos frecuentes:

1.- El impago de la pensión, por parte del otr@, para hacer daño al otr@.

Esto ocurre, desgraciadamente, a costa de los hijos. Porque los hijos reciben, directa o indirectamente, el daño final que ocurre. Los hijos, finalmente, son los que pagan.

2.- La utilización y manipulación de los hijos para hacer daño al otro cónyuge

Se ha denominado Síndrome de Alienación Parental al efecto que esta circunstancia causa sobre los hijos. Esta acción pretende modelar la percepción de la realidad del niño para que coincida con la uno de sus progenitores.

Víctimas y victimarios. Propietarios y prestamistas unos; precarios otros.


Todo es a cuenta de los hijos. Porque los hijos reciben el daño que ocurre. Los hijos pagan finalmente la propiedad, o el préstamo, que conciben que son.


Y mientras, a lo largo de largos años, el niño está en medio, entre los dos fuegos y el conjunto heterogéneo de personas que conforma el grupo familiar: familia materna, familia paterna, la familia de la nueva persona con la que convive la madre, la familia de la nueva persona con la que convive el padre,...


Pero los hijos no son ni una propiedad ni, en consecuencia, un préstamo. Los hijos son las verdaderas víctimas de esta situación. Algo que, desde su impotencia, no han elegido elegir ni sufrir.

Tener hijos es una práctica fácil y hedonista. Ser padres es algo muy difícil y altruista. Tener hijos, y ser padres, son dos realidades actualmente contrapuestas que tienen la necesidad de ser reconciliadas en el crisol de una misma unidad: sexo y amor. Sexo y amor para que otra forma de ESTAR sea el reflejo de una nueva manera de SER en el mundo.

miércoles, 7 de marzo de 2012

EL MODELO MÉDICO ORTODOXO
















Hace tiempo, ir a un psicólogo era considerado una realidad que se debía ocultar por sus negativas connotaciones.

Hoy en día las cosas han cambiado un poco y ya no tenemos tanto pudor para admitir que estamos acudiendo a un psicólogo; sin embargo, sigue siendo cierto que determinados contextos recalcitrantes presionan para que una realidad acuciante no salga a la luz, que son un tipo de armario.
No quisiera detenerme en estos aspectos que, no obstante, también tienen mucha importancia.

Mi interés hoy reside en señalar, denunciar y poner al descubierto una realidad arcaica, que sigue siendo vigente y poderosa.

Se trata del modelo, que sirve de crisol inspirador en la praxis de muchos psicólogos profesionales: el modelo médico. Como tal, contiene un lenguaje propio y una forma concreta de interpretar el sufrimiento psicológico o los desajustes de la conducta: toda una filosofía.

Entonces, el cliente es un PACIENTE que acude a una CONSULTA de PSICOTERAPIA para ser EVALUADO por un EXPERTO que prescribe un TRATAMIENTO según determinadas manifestaciones CLÍNICAS.

Al definir a la persona que acude a una consulta como PACIENTE, manifestamos una percepción predominantemente pasiva del cliente respecto al sufrimiento. El locus causal de lo que ocurre se encuentra fuera; entonces, es el EXPERTO el que decide, o hace en mí, a través de su intervención. Paradójicamente, soy lego en mí.

Si vamos a PSICO-TERAPIA, asumimos implícitamente que nuestra mente, al igual que ocurre con el cuerpo, está enferma. Estamos enfermos ergo podemos asumir el rol correspondiente y desplegar unas expectativas, respecto a los demás, que nos consoliden como tal.

La CONSULTA es el efecto de consultar además del lugar de encuentro entre el profesional y la persona. Suele haber una mesa y tres sillas: una a un lado y dos al otro. La mesa, los títulos, las pruebas y el trato de "usted" suelen ser los elementos preceptivos que coadyuvan a una subyugada relación asimétrica.

La EVALUACIÓN se realiza apoyándose en gruesos e intimidantes manuales, elaborados principalmente por médicos, que incluyen la típica y adhesiva etiqueta. Entonces, el PACIENTE puede tener esto o aquello en función de unos criterios que se ajustan a una normalidad establecida a priori. Pero la etiqueta no suele apuntar a la causa sino a sus manifestaciones más visibles; y es a éstas, sin embargo, a donde se dirige el grueso del tratamiento clínico.

Está tan arraigado en nuestra cultura el modelo médico que nos nos hace apetecer, demandar, e incluso anticipar, una etiqueta explicativa que suponemos el preámbulo de la curación. Pero es importante caer en la cuenta de que la etiqueta no es ninguna explicación final de lo que nos pasa; por el contrario, sólo puede ser un concepto que, a modo de punta de icerberg, oriente nuestra investigación. Porque no debemos confundir la causa con sus manifestaciones.


TRATAMIENTO: en muchas ocasiones las pastillas toman el protagonismo y en otras tantas el abordaje superficial (conductual) de una situación humana; en cualquier caso, se está valorando la anormalidad como el conjunto de índices sintomáticos a paliar. Estoy a favor del abordaje sintomático en situaciones agudas o crónicas graves; sin embargo, su ab-uso se ha convertido en normalidad vigente.

Pienso que es un buen momento para empezar a asumir una mayor responsabilidad respecto a lo que nos pasa; delegando un menor peso en el exterior como el hipotético origen de nuestros males y bienes. Construyendo otra forma de SER posible.


martes, 17 de enero de 2012

SALIR DEL ARMARIO

Hay muchos tipos de armario.

Pero esto no es lo más importante.








Lo importante es salir.





Salir es comprender, finalmente, que no soy feliz permaneciendo.

Renunciar al refugio que ya es tumba.

Salir es aceptarme descubierto. Desnudez.

Aceptar que el otr@ no tiene necesariamente que entrar.

Salir es iniciativa, acción. Valentía, riesgo y madurez.

Abandonar el universo estable que imagino necesitar.

Salir es atenuar los fantasmas fabricados por el delirio.



Quedarse es vivir en el infierno de la sufriente pasividad.
Morir viviendo.



Salir es dejar de señalar fuera.

Devolver mi dedo índice a quien pertenece.
Cambiar de piel.

Matar amorosamente un sucedáneo de mí.

Dejar de ser la mirada que alimenta una herida ardiente como antorcha.


Salir es encuentro y encontrarse.

Dejar de ser víctima.

Omitir una insinuación pública de piedad.


Salir es renunciar a las migajas que caen a cambio de mi lealtad a la oscuridad.
Fidelidad servil.

Apostar por la igualdad.

Salir es renunciar a la piel de la perfección.
Abrazar la mancha.

Salir es encontrar un compañero que no es mi dueño.

Aceptar lo bueno como forma de atraer lo bueno.
Porque la pena sólo es la matriz de la compasión y la limosna.


Salir es comprender que otra forma de SER es posible.

Amar verdaderamente.