miércoles, 5 de septiembre de 2012

CIENTÍFICAMENTE DEMOSTRADO









Hoy he desayunado a solas, escuchando de fondo la radio.

Este hecho es cierto; sin embargo, no está científicamente demostrado. Con independencia de lo que en el futuro la ciencia pueda esclarecer, tampoco yo puedo demostrarlo. Ha sido una experiencia personal única, irrepetible, en soledad y, sin embargo, cierta.

Al reducir la realidad a lo demostrable estamos imponiendo unos límites a lo i-limitado. Algo así como transportar un líquido semidenso con un colador muy fino: por más pequeños que sean sus agujeritos, el líquido se escapa. Es un defecto inevitable del método científico. Es una cualidad inmanente de la realidad. El matemático Kurt Gödel, a mediados del siglo XX, lo expresó así:


“En cualquier formalización consistente de las matemáticas que sea lo bastante fuerte para definir el concepto de números naturales, se puede construir una afirmación que ni se puede demostrar ni se puede refutar dentro de ese sistema.”
 K. Gödel



El comentario de fondo radiofónico decía algo así:

"Un estudio científico afirma que los alimentos orgánicos son tan sanos como los otros..."



Francis Bacon, en el S. XVI, aludía a las principales fuentes de error en el conocimiento humano. Una de ellas la denominaba "Idolos de la Tribu": tendencia de las personas a aceptar hipótesis y explicaciones que están más de acuerdo con sus inclinaciones, deseos o intereses; la inclinación natural a desechar o pasar por algo que contradice las propias teorías (y el mismo sentido común diría yo).

La ciencia no es exactamente lo que la Ilustración soñó. Acaece un presente continuo mezcla de realidad y deseo de omnipotencia. Su vigilia, en cambio, emite el descontento que, ya en el pasado siglo, interpretaba los grandes acontecimientos históricos de la humanidad como los estertores de una modernidad que agoniza. Epílogo.
Hay luces, sin duda; pero sus paralelos desarrollan una frenética actividad prostituida y servil, subordinada y, por lo tanto, heterónoma: las hipótesis y la interpretación científicas al servicio del mejor postor. Racionalización.



Tal ha sido mi fortuna en esta tierra, que ahora, viendo que los dados salen siempre en mi favor, me pregunto como Zaratustra: «¿Seré yo un tramposo?»

León Felipe


Sartre denominaba antifinalidad a un tipo de poder que se vuelve contra nosotros de un modo harto irreconocible y Marx, por su parte, denunciaba la necesidad del capital de reconstruir aquella pasividad del tiempo cíclico de antaño, coadyuvado del inestimable elemento institucional de credo fundamentalista.
 
Nadie sube apoyado en la nada. Es necesario tocar fondo para, desde el fondo, emerger. . .

¿Necesitamos producir defectos en el sistema "hombre" a fin de lograr un sistema eficiente de administración y de producción económica? ¿O necesitamos producir hombres enfermos a fin de tener una economía sana?
Creo que esa creciente conciencia de las consecuencias humanas de nuestro tipo de organización social, y de nuestra planificación carente de valores, puede constituir, en verdad, un factor crítico para la supervivencia de nuestra civilización. 
E. Fromm



Otra forma de SER con-ciencia es posible.